Capturadas a través de la lente de Quentin de Briey, las imágenes de la campaña reflejan esta filosofía con intimidad y espontaneidad: luz natural, miradas directas y poses desenfadadas que favorecen la autenticidad por encima de la teatralidad.
Los looks seleccionados reafirman la esencia del ADN de Trussardi, con la mezclilla y el cuero a la vanguardia en interpretaciones modernas y sofisticadas. Desde el conjunto de piel de Eva, una síntesis de fuerza y sensualidad, hasta el look de gamuza total, que equilibra la suavidad y la estructura, cada pieza celebra el renacimiento estilístico y cultural de la marca.
Más que una declaración, la campaña FW25 es una declaración de identidad: un nuevo capítulo en la construcción de un lenguaje cultural que entrelaza la moda, el cine y los valores universales.